domingo, 16 de noviembre de 2014

VIAJA: Aranjuez

Aquí os dejo algunos de los espacios mas bellos de Aranjuez, aun que no son todos, Aranjuez, para mi es una de las ciudades mas bonitas que he visto, me encanto cuando fui con el colegio y desde estonces estoy enamorada de ella. Su historia, sus museos, sus monumentos, sus calles, su gente. Os recomiendo la visita, está a un rato de Madrid, se puede ir en tren perfectamente, salen desde Atocha y ya al salir de la estación, entras en un mundo mágico. 
No os lo podéis perder, su gastronomía es espectacular, no te defraudará en ningún sentido.
Espero que la visitéis y quedéis tan encantados como yo.


ARANJUEZ

Casa de Labrador


Construido por petición de Carlos IV, en este palacete se conserva uno de los conjuntos neoclásicos más importantes de Europa. Trece años duró la obra en la que intervinieron Juan de Villanueva y su ayudante Isidro González Velázquez. En una primera fase de construcción solo se levantó una nave central, hasta que en 1800 se añadieron dos alas al edificio principal.
En su interior guarda algunas de las ornamentaciones más bellas de la época: bóvedas al temple, lámparas cristalinas, colgaduras de seda valenciana, lienzos, relojes, bronces, mármoles y soleras de porcelana del Buen Retiro. El encargado de decorar interiormente la Casa del Labrador fue Jean-Démosthène Dugourc. La Sala de Billar, el Salón de Baile o el Salón de María Luisa son algunas de las habitaciones más destacables, aunque todo en este palacio es digno de admirar.
Jardín del Parterre y Jardín del Rey
Mandado construir por Felipe V al ingeniero Esteban Marchand en 1727, el cual fusionó el estilo francés con la disposición de los elementos del terreno (situación del río, preexistencia del Jardín del Rey, emplazamiento del Palacio, etc.) creando un magnifico lugar de recreo para los reyes en su día y para los curiosos transeúntes de hoy. Esteban Boutelou, jardinero francés, fue el encargado de diseñar los ejemplares florales y su disposición que dio por finalizados en el año 1736. Junto a la fachada oriental del Palacio Real, está situado el Jardín Nuevo o del Parterre, anexo al Jardín de la Isla en la entrada sur de Aranjuez y adyacente al afamado restaurante El Rana Verde.
Su lado norte está delimitado por el río Tajo, por su lado oriental y meridional, desde el Puente Barcas hasta los arcos de Palacio, está flanqueado por un foso de cantería y una barandilla de hierro con pedestales de piedra de Colmenar rematados con jarrones, creados en 1762 por Santiago Bonavía a petición de Carlos III, sustituyendo así el muro que anteriormente franqueaba tanto el Jardín del Rey como el Parterre, lo que conllevo a un cambio de trazado. La entrada principal al jardín está custodiada por dos garitas de cantería. Hacía 1871, fue modificado según la “estética moderna”, creando senderos sinuosos que formaban isletas. Con esta remodelación los caminos empedrados quedaron ocultos. En el Parterre, además de las numerosas flores y árboles de toda clase, destacan sus tres fuentes: la de Hércules y Anteo, la de Ceres y la de las Nereidas.
La entrada a este jardín, como al resto de Jardines de Aranjuez, es gratuita.

Fuentes del Jardín del Parterre

Es curioso mencionar que durante el siglo XVIII, las fuentes del Parterre no eran más que simples surtidores hasta que, en el siglo siguiente, se fueron adornando con las esculturas que contemplamos ahora.

• Fuente de Hércules y Anteo


Es la fuente más destacable del jardín, esculpida por Juan Adán por orden de Fernando VII en el año 1827. Originariamente se pensaba situarla en la parte trasera de la Casa del Labrador, en el Jardín del Príncipe, pero al final se emplazo donde anteriormente se encontraba la Fuente del Tajo, en el Parterre, en la que el río estaba representado por un anciano sentado sobre un haz de cardos, que sujetaba una serpiente.
Sobre su pilar central se encuentra la figura de Hércules, agarrando con sus fuertes brazos y levantando del suelo a Anteo. Esta escena representa el momento en que Hércules, después de derribar varias veces a Anteo, descubre que es la tierra, madre de este último, Gea, quien le proporciona fuerzas al gigante y lo levanta asfixiándolo hasta que muere.
En la base del pilar, encontramos un nicho que representa a Hércules niño luchando contra una serpiente, así como a una pitón vencida. También figuran diversos trofeos de caza referentes a la historia de este héroe mitológico. Además encontramos diversos trofeos de caza como muestra del poder del héroe de la mitología.

• Fuente de Ceres


Emplazada en el centro del Parterre, esta obra se atribuye Esteban Ágreda, construida en honor a Ceres, diosa de la agricultura, las cosechas y la fecundidad.
En el año 1828 se reconstruyó, después de que la original, de 1804, fuera destruida. Fue colocada en el estanque central a principios del siglo XX traída del Jardín del Príncipe y sustituyendo a una escultura de un cisne con niños jugando alrededor.
El estanque es ovala y posee tres grupos escultóricos. En el centro la diosa Ceres junto a dos niños jugando, uno con espigas de trigo y el otro, abrazado al cuerno de la abundancia mientras la diosa sujeta la antorcha de la creación ardiendo y sostiene en sus manos frutos de amapola. Las otras dos esculturas son unos jarrones con flores también esculpidas rodeados por niños que se sitúan a los extremos del estaque.

• Fuente de las Nereidas

En los dos pequeños estanques más cercanos al palacio podemos encontrar las esculturas labradas en plomo por Jacques Bousseua y colocadas en 1745 por Joaquin Dumandre, autor de las fuentes de Narciso y de los Cisnes del Jardín del Príncipe. Las ninfas que hoy vemos son de color mármol blanco pero en un principio se pintaron de color bronce.

Jardín del Rey y de la Reina


Situado en el lateral meridional del palacio y con forma rectangular, el del Rey es un ejemplo de “jardín cerrado”adornado con estatuas, combinando así, el estilo renacentista italiano con la herencia mudéjar tan común entre los Austrias. Este jardín fue ideado por Juan Bautista de Toledo y llevado a cabo por Juan de Herrera en época deFelipe II como un jardín privado abierto al edificio palacial, caracterizado por el ladrillo empleado para formar sus caminos. La fuente de jaspe verde creada por Roque Solario se encuadra en el centro de la composición de sus setos cerrados.

Felipe IV incorporó una colección de esculturas y bajorrelieves en hornacinas dispuestas en los muros de cierre que aportan un significado político y dinástico al jardín. Entre las estatuas destacan las de Felipe II Carlos V y doce bustos de césares. En 1733, con la obra del vecino jardín del Parterre, se derriba el muro del lado este que lo separaba perdiendo el carácter íntimo, abriendo y conectando ambos jardines.
El proyecto del Jardín de la Reina aparece en planos anteriores al siglo XVIII, pero no es hasta finales del siglo XIXcuando se lleva a cabo. A pesar de ser concebido en sus inicios con la misma distribución que el Jardín del Rey, lo cierto es que hoy en día encontramos un jardín más integrado aún en el Parterre y en el Jardín de la Isla. Además, sus caminos gozan de menor espacio que los del Jardín del Rey.
INFORMACIÓN
Entrada: Gratuita
HORARIOS:
Periodo
Apertura
Cierre
1 Enero a 28 Febrero
08:00
18:30
1 Marzo a 15 Marzo
08:00
19:00
16 Marzo - Último fin de semana de Marzo
08:00
19:30
Último fin de semana de Marzo a 15 Junio
08:00
20:30
16 Junio a 15 Agosto
08:00
21:30
16 Agosto a 30 Septiembre
08:00
20:30
1 de Octubre a último fin de semana de octubre
08:00
19:30
Último fin de semana de octubre a 31 de Diciembre
08:00
18:30
Jardín del Príncipe

Durante el siglo XVIII los Reyes de España enriquecieron el Real Sitio de Aranjuez con renovaciones y obras nuevas. Entre las más importantes está el extenso Jardín del Príncipe, con sus obras arquitectónicas, como las puertas de acceso al jardín, la fuente de Apolo o el estanque con sus templetes clásico y chinesco.
jardín del Principe Aranjuez. Sin duda alguna, este es el jardín más grande de los que se encuentran en Aranjuez con un perímetro de 7 km y 150 hectáreas de extensión. A diferencia del Jardín de la Isla, el del Príncipe destaca por la riqueza botánica y no por su por su trazado. En realidad no es un solo jardín, sino varios. Los cincos primeros jardines se crearon por orden de Carlos IV.
El Jardín del Príncipe fue creado por Carlos IV, siendo todavía  Príncipe de Asturias y lo concluyó siendo rey, entre1789 1808. Al contrario que el Jardín de la Isla, es un jardín paisajista que sigue la moda inglesa y francesa a finales del siglo XVIII. Sin embargo, en él se integran elementos anteriores, como la Huerta de la Primavera y el embarcadero de Fernando VI.
Si accede al jardín por la primera de las entradas monumentales, la puerta del embarcadero, y avanza por la calle del mismo nombre queda a la derecha la antigua Huerta de la Primavera, y a la izquierda el río Tajo, con un embarcadero precedido por una glorieta con cinco pintorescos pabellones. El Pabellón Real es el más grande y fue levantado por Bonavía en 1754, mientras que los otros cuatro se edificaron durante el reinado de Carlos III, para que el Príncipe y la Princesa de Asturias, Carlos y Mª Luisa, los utilizasen como casino de recreo. Entre los pabellones se encuentra un pequeño jardín ochavado que separa el embarcadero y el pabellón principal. Es aquí donde Carlos IV empezaba a pasar largas horas disfrutando de las vistas, y de ahí el nombre del jardín en honor a este rey.
La distribución que podemos apreciar hoy dista mucho del proyecto original que elaboró Pablo Boutelou, teniendo en cuenta los elementos que ya existían antes en el terreno (pabellones, embarcadero, la huerta, etc.), y que se llevaron a cabo entre 1775 y 1784. Esto se debe a las numerosas modificaciones que ha experimentado el jardín, algunas, incluso, bajo el reinado de Carlos IV.
Cruzando el jardíncillo de los pabellones nos topamos con el Museo de las Falúas Reales, en el que encontramos las embarcaciones reales con las que la monarquía navegaba el río Tajo, y con el Castillo -actual restaurante- que no se llegó a revestir de piedra de Colmenar,como se tenía pensado, debido a los estragos ecónomicos surgidos de la guerra con Francia. Subiendo por la escalera de caracol del castillo se podía observar el río, el jardín y el soto.
En el espacio perteneciente a los cinco primeros jardines se encuentran dos edicifios ejemplo de las "fábricas de jardín" paisajistas, tan de moda en el reinado de Carlos IV, que encargó construir al  ingeniero Domingo de Aguirre.
Si recorre el área entre la antigua Huerta de Primavera y el río, situado alrededor de la fuente de Narciso se situaba el tercer Jardín. El centro del “cuarto jardín” estaba ocupado por una plaza oval donde, antes de 1804, se instaló la Fuente de Ceres, destruida y rehecha en 1828; ahora sólo queda en su lugar el pilón, porque los grupos escultóricos fueron trasladados al Jardín del Parterre. La calle de Apolo, en la que encontramos la fuente que lleva el mismo nombre, es la única que tiene carácter arquitectónico.
Las obras del jardín al otro lado de la calle no se emprendieron hasta 1785, y por tanto no aparecen reflejadas en el plano de Boutelou, que es del año anterior. Este sexto tramo del Jardín era llamado anglo-chino y sus elementos más destacados se encuentran en torno al estanque chinesco. Aquí Boutelou podía trabajar a gran escala, sin limitaciones de espacio y función que le obligase a hacer minucias. El cenador chinesco construido por Villanueva, consta de un templete monóptero de orden jónico que hubo de acomodarse aquí a un pié forzado determinante: las diez columnas de mármol verde de Italia, que se trajeron de La Granja, donde las había hecho llevar Felipe V. También de la colección de este monarca eran los ídolos egipcios que había sobre los pedestales de los intercolumnios, comprados a los herederos de la Reina Cristina de Suecia, y que ahora se hallan en elMuseo del Prado. Completan el adorno arquitectónico del estanque los dos escollos o rocas artificiales: el primero, de donde salía el agua que alimentaba el estanque, iba a estar coronado en principio con la estatua deApolo; el otro constituye la base de un obelisco cuya piedra se eligió con la intención de que se asemejase al granito oriental avellana, según los diseños de Villanueva. Todo esto se llevó a cabo hacia 1791. Se construyó también un barco chinesco, a modo de pequeña góndola, para navegar por el estanque.
Este sexto jardín acaba en la calle de las Islas Américas, y Asiáticas, donde empieza el séptimo, que se extiende hasta la calle del Blanco, dividido en dos por la calle Malecón. El muy notable tratamiento paisajista de esta parte del Jardín, que empezó hacia 1793, está muy desfigurado.
También entonces se inició la ordenación del sector que quedaba entre los jardines sexto y séptimo y el río, zona denominada las Islas Asiáticas y Américas en el S. XIX, por la procedencia exótica de la vegetación, dispuesta en senderos tortuosos, colinas y riachuelos artificiales. En esta zona debieron concentrarse por tanto, la mayor parte de las especies exóticas traídas por Carlos IV, a las que alude la descripción del S: XVIII. La riqueza botánica constituye el elemento de mayor valor del jardín, por encima de su trazado. Parece ser que Carlos IV quiso hacer en este rincón varias arquitecturas de jardín y entre la que destaca el montículo artificial denominado la “montaña rusa”. En su base se empezaron unas interesantes estructuras con aspecto
El octavo jardín empieza en la calle Francisco de Asís, que durante el reinado de Alfonso XII, en 1882, se reemplazaron sus tradicionales alineaciones de chopos de Lombardía por coníferas. Este jardín que rodea laCasa del Labrador quedaba aislada por un antiguo cauce o madre del Tajo que se mantuvo a modo de ría y que se atravesaba por medio de tres puentes de madera. La ría fue suprimida por Isidro González Velázquez en 1828, formando una amplia plaza con árboles pequeños y cuadro de flores que se ha ido estrechando progresivamente. 
El resto del terreno que se extiende entre la calle de la Reina y el Tajo constituye el Parque de Miraflores, creado en 1848 por iniciativa del Marqués de ese título, gobernador de Palacio durante los primeros años del reinado de Isabel II. Este malogrado parque a la inglesa no se halla abierto a la visita, aunque sí ha servido como coto de caza para sucesivos reyes.
 INFORMACIÓN
Entrada: Gratuita